20090107

Sé mi luz

Jamás he visto a Dios
(Anónimo)


Jamás he visto a Dios, pero presiento

Su mano bienhechora en mi existencia

cuando en la noche de mi vida siento

Su clara luz brillar en mi conciencia.


Jamás he visto a Dios, pero en los astros

que resplandecen en la noche oscura,

contemplo absorto Sus divinos rastros

y Su estela inefable que fulgura.


¿Quién es ese que dice que no existe?

¿Quién es aquel que niega su evidencia?

¿Dudas acaso porque no le viste…?

O porque el necio niega su existencia…


Me habla de Dios la brisa mañanera;

me habla de Dios el sol con sus fulgures;

me habla de Dios la dulce primavera;

me habla de Dios el valle con sus flores.


Me hablan de Dios el átomo y la célula;

me hablan de Dios el mar y la tormenta;

me hablan de Dios la hormiga y la libélula

y el pétalo de lirio que revienta.


Me hablan de Dios los gélidos rocíos;

las selvas, los volcanes, los nevados,

el grito atormentado de los ríos,

y todos los peñascos y collados.


Los valles, los desiertos y tibundos,

las bestias de los montes y los mares

me cuentan de que Dios hizo los mundos

y todas las regiones estelares.


Cuando en las tardes de ópalo y topacio

contemplo yo los vastos horizontes,

hallo su nombre escrito en el espacio

y en la frente rugosa de los montes.


La alondra con su canto melodioso

y el ruiseñor con su inefable trino,

me hablan del Santo, Eterno, Poderoso,

del que al relámpago trazó camino.


Su luz brilla en los soles del vacío.

Las pléyades se visten con su gloria;

y en la corriente límpida del río

las linfas cantan su inmortal victoria.


Todo enmudece y calla en la presencia

de Aquel que todo lo hizo de la nada,

y que muestra su gran omnipotencia

en el trueno, en el mar, y en la cascada.


No se ve a Dios, pero su luz fulgura

en la noche abismal de la conciencia;

y desde allá nos habla con dulzura,

nos da su amor y su inefable ciencia.

20090106

Epifanía

Una anécdota: un niño, tan pobre que sólo encontró un pesebre para acogerlo en su nacimiento, es visitado por tres Reyes Magos, quienes -- a pesar de no ser de 'su pueblo', sino 'paganos' -- le obsequian lo mejor que tienen: oro, incienso mirra.
La Epifanía del Señor: el Hijo de Dios, hecho hombre, decide vivir en la pobreza, de la que todos más o menos huimos día a día, de buena o mala manera, para manifestar la Gloria de Dios entre los hombres. No reconocido por 'su pueblo', sí lo es por otros pobres como él, los pastores, y , colmo de colmo, por 'paganos', hombres Sabios venidos de Oriente, que lo adoran y le presentan tres obsequios: oro (paral el Rey), incienso (para Dios) y mirra (para el Hombre).

¿Cuál es tu anécdota?: ¿una enfermedad, la cesantía, la muerte de un ser querido, el abandono, una decepción, un fracaso...?
Reconoce la epifanía: no hay coincidencias, mala suerte. Dios quiere decirte algo. Te pide, no te impone, que lo escuches.
Dios piensa las cosas bien, Dios sólo piensa cosas buenas, todo lo piensa bien...
¿Qué podrías darle?
Enséñame a cumplir tu voluntad,
tú, que eres mi Dios;
tu espíritu, que es bueno, me guíe
por una tierra llana

Sal 143, 10

20090104

Ser mujer

"La mujer ha sido creada para amar y ser amada. La mujer es el centro de la
familia. Si hoy existen problemas graves, es porque la mujer ha abandonado
su lugar en el seno de la familia. Cuando el hijo regresa a casa, su madre no
está allí para acogerlo.¿Cómo podremos amar a Jesús en el prójimo si no
empezamos por amarlo en las personas que tenemos a nuestro lado, en
nuestro propio hogar?"
Madre Teresa de Calcuta

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20090102

Navidad no ha terminado...

La Navidad no termina el 25 de diciembre, o cuando dejan de sonar los villancicos en las radios o cuando el árbol de Navidad deja de prenderse (porque ya no tiene regalos en su base...).
Para la Iglesia Católica, la Navidad es el período en que se celebra el nacimiento del Señor, Su manifestación en el mundo y Su bautismo. Este período comienza en Vísperas de Navidad (24 de diciembre) y concluye con el Bautismo del Señor (12 de enero); esto incluye la Epifanía del Señor (4 de enero).

"La Navidad comienza en el corazón de Dios y sólo es completa cuando llega al corazón del Hombre".
~ Anónimo ~

20090101

Año 2009: sin miedo...

Lo escuché
y temblaron mis entrañas,
al oirlo se estremecieron mis labios,
me entró un escalofrío
por los huesos
y me temblaban las piernas al andar.
Gimo por el día de angustia
que se viene sobre el pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa brotes
y las cepas no dan fruto,
aunque el olivo se niega a su tarea
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban
las ovejas del corral
y no quedan vacas en el establo;
yo festejaré al Señor
gozando con mi Dios salvador:
el Señor es mi fuerza,
me da piernas de gacela,
me encamina por las alturas.
[Habacuc 3, 16-19]

20080902

Dame una señal...




La Palabra de Dios debe ser profundizada y analizada a través de una preparación correcta, pero no tiene necesidad de nuestras reflexiones o actualizaciones para tener nueva eficacia, porque en sí misma posee una fuerza dinámica de revelación y de liberación.

~Bruno Secondin, sacerdote carmelita~

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