20090224

Yo confío en Ti


La Oveja Perdida
de Elvira Vila Massana

Cual oveja descarriada
Huyendo de su Pastor,
Así andaba yo alejada
del camino del Señor.

Pero mi buen Salvador
me miró y me vio perdida
y vino lleno de amor
a salvarme y darme vida.

Con tanto amor me buscó
mi amantísimo Pastor,
que su sangre derramó
por librarme del dolor.

En vez de darme castigo
que mi culpa mereció,
bondadoso y compasivo
en sus hombros me llevó.

Ahora que me ha salvado
y me ha vuelto a su redil,
soy tan feliz a su lado
que le adoro veces mil.

Hasta que en la eterna gloria
siempre le pueda mirar
y cantar la dulce historia
del que me vino a salvar.

Amigo que no eres salvo:
Jesús hoy te busca a tí;
ven pronto, ven a su lado,
que con Él serás feliz.


twitter / CruzdeMayo

20090222

Amistad y Fe


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"Las buenas amistades nos conducen al Señor. Como narra el evangelio en los cuatro que en andas llevan al paralítico. Los amigos de verdad no nos dejan solos, nos aceptan aún con nuestros defectos. Buscan lo mejor para sanarnos y liberarnos. Para esto son capaces de todo, no escatiman fuerzas ni imaginación: "Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico". Muchas veces es la fe de los amigos la que actúa en nosotros: "Al ver la fe de esos hombres Jesús le dijo al paralítico: 'Hijo, tus pecados te son perdonados'".
Comentario del Padre Felipe Berrios SJ
Capellán de Un Techo para Chile
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twitter / CruzdeMayo

20090220

Cuaresma y Crisis


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¿¡Ayunar en crisis!?
por Jacques Noyer,
Obispo Emérito de Amiens

¿Habrá que hablar de ayuno durante esta Cuaresma que se avecina? Hablaremos de ello en nuestras iglesias, como cada año, para purificar nuestras almas pecadoras. Pero, ¿qué sentido se debe dar en estos días a este rechazo provisorio a consumir?
¿Es necesario exigir un esfuerzo adicional a tantos hombres y mujeres que, desde hace varios meses ya, viven el alza de los precios y una abstinencia cada vez más estricta?
¿Es juicioso impulsar a una baja del consumo cuando se busca reactivar la maquinaria económica? ¿No sería mejor condenar los reflejos de temor que urgen a economizar frente a un futuro incierto?
Siempre habrá argumentos médicos que justifiquen el ayuno. Está demasiado gordo(a). Come demasiado. Cava su tumba con sus dientes pero también hace un forado en la Seguridad Social. Muchos terapeutas explicarán los beneficios del ayuno prolongado para el organismo y la siquis.
Se podrá decir que al negarse a comer se hará mella en el alza de precios, como se acaba de observar con el petróleo. El precio del trigo bajará si se come menos pan. ¿Ahí los productores tendrán su merecido? ¡Eso es otro tema!
Cuando vemos a Jesús encaminarse al desierto por cuarenta días, se adivina que lo que está en juego con su ayuno es de otro orden. Antes de iniciar su vida pública, antes de salir para anunciar a los hombres la Buena Nueva que trae, se recoge en sí mismo como para tomar impulso. Quiere purificar su corazón de todas las tentaciones que acechan al hombre público. La ilusión de ser todopoderoso, la vanidad de la ostentación, el sobredimensionamiento del ego. Se toma el tiempo para fundar su discurso futuro no eligiendo entre los argumentos de los escribas de la época, sino en ese diálogo secreto con Aquél que él llama su Padre, ese Padre que le hace ser, ese Padre que le hace Dios.
Es ahí sin duda que estamos invitados a unirnos con él. En momentos en que tantas ideas recibidas, tantas evidencias generalizadas, tantas certezas se derrumban, tenemos que ayunar; es decir, guardar silencio en medio de la bullanga mediática; es decir, salir un instante de este ritmo incesante que nos lleva al fracaso; es decir, detenerse un instante en la vida para decidir acerca de nuestra vida. Es entonces tal vez cuando escuchamos la palabra de ese Padre interno que nos llama a vivir y que algunos reconocen como el Padre de Jesús.
Y no se nos exigirá salvar nuestra alma, porque esa sería la mejor manera de perderla. Escucharemos ese envío que nos lleva a arriesgar la vida y al compromiso. Si hay que refundar el capitalismo, si hay que cambiar nuestro modelo de consumo, si hay que salvar el planeta, si hay que aprender a vivir la globalización, no es acaso necesario decir en un momento: « ¡Para! ¡Reflexionemos! ¡Retomemos el control de nuestro destino! »
Para esta Cuaresma, sin duda necesitaremos harto más que cuarenta días. Pero urge comenzar. Refundar nuestra vida colectiva; eso puede comenzar hoy. Callarnos todos juntos para escuchar nuestra vocación de hombre, ¿es imposible?

Texto original en francés publicado por Témoignage Chrétien
Traducción al Español

20090219

Toma tu Cruz y Sígueme...



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¿Como es posible que La Madre Teresa tuviese dudas, períodos de depresión y desolación espiritual?. Chuck Colson tiene una buena respuesta: "Cuando tu luchas con el demonio envuelto en miseria humana, puedes tener una buena razón para deprimirte. Lo se por los años que he trabajado en las cárceles. Hay muchas veces que te preguntas "¿Donde está Dios?". Estar deprimido en esas situaciones demuestra que eres humano. Ser capaz de seguir adelante a pesar de todo demuestra la presencia de la mano de Dios.
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Nueva Evangelización



Altar de la Misión Continental
que reproduce el retablo del Cristo del Envío,
regalo de Benedicto XVI a los Obispos de América Latina y el Caribe.

Explicación del Tríptico

Qué es la Misión Continental

20090218

"¿Quién soy Yo para ti?"




"Para responder, no vayamos a hacerlo con las respuestas sacadas del cuarto de los tiliches que cada uno llevamos dentro; no podremos responder con las lecciones de catecismo aprendidas en la infancia o en la adolescencia, no podemos responder con los clichés que teníamos entre las cosas que no nos sirven para nada. No podemos responder con conocimientos ciertamente deficientes, incompletos y que no tienen repercusión en la vida, lo mismo que muchas de las medallas, escapularios y rosarios que llevamos colgando al cuello, pero que no nos impiden robar, calumniar y despreciar a los más pobres, a los que no pueden defenderse, a los que no tienen voz porque no tienen medios económicos suficientes como nosotros.
La respuesta que Cristo quiere de nosotros tiene que venir desde el fondo del corazón, y tiene que ser dada con toda nuestra vida, con todo nuestro ser, para que pueda engendrar amor, alegría y servicio desinteresado a los que nos rodean. Amor, en una palabra. Y sólo podremos responder efectivamente si amamos, si no tenemos cerrado el corazón a los demás, de otra manera estaríamos haciéndonos tontos, poniéndonos la máscara de creyentes y cristianos, cuando en el fondo el corazón sigue intocable, egoísta, marchito y quizá muerto para los demás. Hoy es el día de descubrir a Cristo como el Salvador y el que puede mover nuestros corazones para ir logrando un mundo mejor, más humano, más cristiano, menos injusto, menos cerrado a los pobres y a los desprotegidos.
Homilia del Padre Alberto Ramírez Mozqueda

Oración por Ema



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Oración de sanación por un niño enfermo
P. José Luis Aguilar

Amado Señor, tú conoces el corazón de tus hijos, y no te quedas indiferente ante el pobre que te suplica. Tú sabes lo que nos aflige el bienestar de nuestros niños, tu comprendes la preocupación de los papás ante la enfermedad de alguno de sus hijos.

Vengo hoy, como el funcionario real del Evangelio, a pedirte que desciendas y sanes a la niña Ema Velasco Saavedra

Aún desde la preocupación que nos causa su enfermedad, desde el dolor y el desconcierto, si esta enfermedad está dentro de lo que Tú permites, aceptamos este momento como ocasión de purificación, de abandono en tus manos, de ofrecimiento generoso de nuestras vidas.

Aceptamos este momento como una ocasión para unirnos desde el sufrimiento a los dolores de Cristo por la salvación del mundo [Colosenses 1, 24] (Tómese unos minutos y, en calma, que su corazón se una a lo que acaba de decir con sus labios: “con este sufrimiento, me uno, Señor, a tu pasión…”)

Ahora, Señor, a ti que quieres que tengamos vida en abundancia, te pido que por el poder del misterio de tu infancia y tu vida oculta en el hogar de Nazaret, sanes a Ema, a quien Tú conoces y amas. Cuida de su cuerpito y de su alma. Pasa tu mano sanadora sobre ella para que sienta Tu alivio, Tus cuidados y se restablezca prontamente, según Tu voluntad.

Tú, que recibiste los amorosos cuidados de María y José, consuela y reanima a su papá y a su mamá; no dejes que caigan en la desesperación, en la duda, en la depresión, sino que desde su dolor y preocupación recurran a Ti como fuente de verdadera, plena, y duradera sanación del cuerpo y del alma.
Te presentamos el lugar donde se encuentra la niña; reviste ese sitio con tu fuerza y gracia. Aleja de allí todo lo que, material o espiritualmente, puedan ser un obstáculo para la pronta recuperación.
Te presentamos los profesionales médicos que atienden a la niña; revístelos con tu sabiduría, ilumínalos para que logren dar con acierto en el diagnóstico y encuentren la medicación y tratamiento indicado. Tómalos como instrumentos de tu sanación.

María, madre de Jesús y madre nuestra, que con esmero y constancia cuidabas de tu niño, mira el corazón de la madre e infúndele confianza, para que también ella, como tu, pueda ver crecer a su hija en estatura, sabiduría y gracia, delante de Dios y de los hombres.

Querido San José, tú que fuiste el protector de la Sagrada Familia, y la defendiste de todos los peligros y hasta de la muerte segura en la persecución de Herodes, te presento al papá de esta criatura; intercede ante tu amado Hijo Jesús, para que logre mantenerse fuerte aún en el dolor y la preocupación. Que logre conseguir los medios necesarios para la buena atención de su hija. Ayúdalo a no decaer y a mantenerse lúcido a la voluntad de Dios.

Señor, tu dijiste que creyéramos que ya hemos obtenido lo que te pedimos con fe en oración, ahora levanto mi voz y mis brazos para darte gracias por la salud que recibirá esta niña por el poder de tu amor que escucha esta oración confiada. Reconocemos que ya estás actuando y sanando. Como el funcionario del Evangelio, nosotros también reconoceremos que es en este mismo momento que estás restableciendo salud y bienestar. Te alabo en fe. Te reconozco Señor y Salvador de nuestras vidas; sin ti estamos perdidos. Te amamos Señor y reconocemos tu grandeza. A ti la gloria por los siglos sin fin.
Amén.

(Padrenuestro, Ave María, Gloria)

Oración