20090306

Trabajo para mis hermanos




Oración a San José por los Desempleados

Querido San José, te ruego por quienes han perdido su trabajo,
por aquellos que quieren ganarse el pan de cada día y alimentar a sus familias.

Patrono de los Trabajadores,
intercede ante Dios Nuestro Señor
para que todos quienes están dispuestos a trabajar
tengan dónde ocupar sus facultades y capacidades
en la prestación de servicios al prójimo
y que reciban a cambio un salario justo.

Patrono de las Familias
intercede por todos nosotros
para que ningún trabajador se vea impedido de mantener a sus hijos.
Ten misericordia de nuestros hermanos y hermanas desempleados y desposeídos
por causa de enfermedad o desórdenes sociales.

Ruega por nuestros líderes políticos y empresariales
para que encuentren soluciones justas
a la menor actividad económica.

Que cada uno de nosotros pueda tener la dicha
de contribuir, según sus posibilidades,
a la prosperidad común a través de una fuente laboral honorable.
Que todos podamos compartir la abundancia de bienes que Dios nos ha dado.
Amén

Fundación Trabajo para un Hermano


twitter / CruzdeMayo

20090303

Tengo que andar, tengo que arriesgar



El profeta Jonás devorado por una ballena
de Amos Amit

El Profeta

Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre,
antes que tú nacieras te conocí y te consagré.
Para ser mi profeta en las naciones yo te escogí,
irás donde te envíe, lo que te mande proclamarás.

Tengo que gritar,
Tengo que arriesgar
¡ay de mí si no lo hago!
¿cómo escapar de tí, cómo no hablar
Si tu voz me quema dentro?


No temas arriesgarte porque contigo Yo estaré,
no temas anunciarme porque en tu boca Yo hablaré.
Te encargo hoy de mi pueblo para arrancar y derribar,
para edificar, destruirás y plantarás.

Deja a tus hermanos, deja a tu padre y a tu madre,
abandona tu casa porque la tierra gritando está.
Nada traigas contigo porque a tu lado yo estaré,
es hora de luchar, porque mi pueblo sufriendo está.




twitter / CruzdeMayo

20090302

Dios Padre



El Padre habla a sus hijos (Inglés)

PADRE NUESTRO EN ARAMEO
Traducción del Padre Fréderic Manns, OFM


ABUNA DI BISHEMAYA
Padre nuestro que estás en el cielo,
Our Father, Who is in heaven,


ITQADDASH SHEMAK,
santificado sea tu nombre,
Holy is Your Name;


TETE MALKUTAK
venga a nosotros tu reino,
Your kingdom come,


TIT'ABED RE'UTAK
hágase tu voluntad
Your will be done,


KEDI BI SHEMAYA KAN BA AR'A
en la tierra como en el cielo.
on earth as it is in heaven.


LAJMANA HAB LANA SEKOM YOM BEYOMA
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Give us this day our daily bread,


U SHEBOK LANA JOBEINA
perdona nuestras ofensas
and forgive us our sins,


KEDI AF ANAJNA SHEBAKNA LEJEIBINA
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
as we forgive those who sin against us;


WEAL TA'ALNA LENISION,
no nos dejes caer en la tentación
and lead us not into temptation,


ELA PESHINA MIN BISHA.
y líbranos del mal.
but deliver us from evil.


AMEN

Fuente


twitter / CruzdeMayo

Oración por Felipe



Quién es Felipe

Oración para pedir un Transplante de corazón
(Himno compuesto por San Ambrosio de Milán, c. 339- 397)

Mi Dios, que a nadie niegas Tu misericordia, borra mis pecados
y reanima en mí la llama del Espíritu Santo.
Libérame de este corazón de piedra
y dame uno de carne;
un corazón que me permita amarte y adorarte,
un corazón con el que pueda regocijarme en Ti,
un corazón con el que pueda seguirte
y pueda disfrutar de Ti,
por Cristo Nuestro Señor.
Amén
(Inglés)



"El acto de amor que se expresa con el don de los propios órganos vitales es un testimonio genuino de caridad que sabe ver más allá de la muerte para que siempre venza la vida".
Benedicto XVI

(Discurso de bienvenida
a los asistentes al Congreso internacional
"Un don para la vida: consideraciones sobre la donación de órganos"
Noviembre de 2008)


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Dulce compañía




«El Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y quiere vernos ocupar en el cielo las sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes».
San Agustín
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twitter / CruzdeMayo

El más pequeño de mis hermanos


Cristo indigente,
por Deb Hoeffner

"Cada cierto número de años una crisis hace estragos en el mundo. Recordemos la enorme crisis de los años 30 y siguientes con millones de cesantes en todos los grandes países. Las fábricas cierran sus puertas; las casas de comercio se ven obligadas a liquidar; la cesantía cunde.

Nosotros podemos multiplicarnos cuanto queramos, pero no podemos dar abasto para tantas obras de caridad... no tenemos bastante pan para los pobres, ni bastantes vestidos para los cesantes, ni bastante tiempo para todas las diligencias que hay que hacer. Nuestra misericordia no basta, porque este mundo está basado sobre la injusticia. Nos damos cuenta, poco a poco, que nuestro mundo necesita ser rehecho, que nuestra sociedad materialista no tiene vigor suficiente para levantarse, que las conciencias han perdido el sentido del deber.

(...)

Una sociedad que no respeta al débil contra el fuerte, al trabajador contra el especulador, que no se reajusta constantemente, para repartir las utilidades y el trabajo entre todos, y que no permite al hombre corriente una vida moral, tal sociedad está en pecado mortal. No basta llamar a algunos amigos de buena voluntad para tratar de solucionar algunos problemas, hay que cambiar los cuadros sociales
.

San Alberto Hurtado
Fundador del Hogar de Cristo
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20090227

Desierto interior



Marcos 1, 12-13

Encontrar el propio desierto

Reflexionar. Descargarse, desembarazarse de lo que entorpece, de lo que ata. Aceptar hacer una pausa, tener un ¿desierto interior?, un lugar que esté lejos de ruidos superficiales para entrar en uno mismo, para escuchar mejor. Aligerarse por el ayuno, aislarse en el desierto son las condiciones que se nos proponen para ponernos en camino hacia un conocimiento más grande, un descubrimiento nuevo.

Cada quien ha de encontrar su desierto y su ayuno. Nada se detiene durante la Cuaresma: ni la vida familiar, ni el trabajo, ni las preocupaciones, ni las relaciones felices o menos. Las tardes son agotadoras, los fines de semana muy cortos. Hacer un alto, aunque sea en forma muy modesta, es ser llevado por el Espíritu, como lo fue Jesús cuando se retiró al desierto.

Es el signo de una disponibilidad que abre sobre el trabajo de preparación de la que cada uno tiene necesidad para entrar en la inteligencia de la Pascua.
El texto de los cuarenta días de Jesús en el desierto nos muestra cómo Él fue confrontado consigo mismo, a todas las preocupaciones que surgen en el hombre cuando él trata de decidir su relación con Dios.

Lo mismo que para nosotros. Cuando aceptamos poner en nuestra vida un poco de reflexión, y de ayuno, comenzamos a ver las cosas y a experimentarlas de otra manera. El desierto no es forzosamente un lugar de silencio. Es también el lugar en donde se dejan oír murmullos interiores que son habitualmente inaudibles por los ruidos exteriores ordinarios.

Regine du Charlat
Croire Aujord-hui, N° 150 (Marzo de 2003)
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