20090324

¿Quieres sanarte?



La curación del paralítico en la piscina
de Bartolomé Murillo

EL ENFERMO DE LA PISCINA DE BETESDA es el prototipo del enfermo que aguarda la salud y de quien necesita ayuda de los demás. Llevaba 38 años enfermo y nadie le había empujado a la piscina de las aguas sanadoras. El cristiano debe estar alerta para descubrir a quien necesite de nosotros. El enfermo de la piscina de Betesda, una vez sanado, es también modelo de agradecimiento y de testimonio.
Ecclesia Digital


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20090323

Luz frente a las Tinieblas



No nos preparamos para la Pascua como quienes no saben que Jesús resucitó. Nos preparamos sabiendo que Él vive, glorioso, para siempre, y que ha arrastrado consigo a la Vida a toda la humanidad. Y lo hizo gratuitamente, como destaca San Pablo. Pero la gratuidad del amor misericordioso de Dios reclama la acogida de la salvación por parte del hombre. El drama es que, aún sabiendo que Dios nos ama y nos ha salvado en Cristo, no acogemos la luz y a menudo preferimos permanecer en las tinieblas. Al dinamismo pascual, a la iniciativa libre y gratuita de Dios salvador, oponemos el dinamismo de la tiniebla y del pecado, que nos impide reconocer, aceptar y acoger a la luz, que es Cristo.
CONALI (Comisión Nacional de Liturgia)
en El Domingo, día del Señor Nº1789

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20090319

Un Hombre Justo



San José,
te confiamos a todos los padres,
para que siguiendo tu ejemplo,
acepten en los hijos
el don inestimable de la vida humana.
Amén


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20090317

La perfección de la Ley




Los mandamientos fueron dados para el bien del hombre, para su bien personal, familiar y social. Para el hombre son realmente el camino. El mero orden natural no basta. Es necesario completarlo y enriquecerlo con el orden sobrenatural. Gracias a él, la vida cobra nuevo sentido y el hombre se hace mejor. En efecto, la vida necesita fuerzas y valores divinos, sobrenaturales: sólo entonces adquiere pleno esplendor.

Cristo confirmó esa ley de la antigua Alianza. En el sermón de la Montaña lo dijo con claridad a los que lo escuchaban: «No penséis que he venido a abolir la ley y los profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento» (Mt 5, 17). Cristo vino para dar cumplimiento a la ley, ante todo para colmarla de contenido y de significado, y para mostrar así su pleno sentido y toda su profundidad: la ley es perfecta cuando está impregnada del amor de Dios y del prójimo. Del amor depende la perfección moral del hombre, su semejanza con Dios.

Juan Pablo II
Fragmento de la Homilía durante la consagración
al Sagrado Corazón de Jesús (junio de 1999)


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Señor, ilumina mi vida



Fernando Leiva
Próximo Concierto: Capilla San Juan (23/03/2009, 19h)

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20090316

El Poder del Perdón



Jean Valjean (Liam Neeson)
Los Miserables

Se abrió con violencia la puerta. Un extraño grupo apareció en el umbral. Tres hombres traían a otro cogido del cuello. Los tres hombres eran gendarmes. El cuarto era Jean Valjean. Un cabo que parecía dirigir el grupo se dirigió al obispo haciendo el saludo militar.
-Monseñor... -dijo.
Al oír esta palabra Jean Valjean, que estaba silencioso y parecía abatido, levantó estupefacto la cabeza.
-¡Monseñor! -murmuró-. ¡No es el cura!
-Silencio -dijo un gendarme-. Es Su Ilustrísima el señor obispo.
Mientras tanto monseñor Bienvenido se había acercado a ellos.
-¡Ah, habéis regresado! -dijo mirando a Jean Valjean-. Me alegro de veros. Os había dado también los candeleros, que son de plata, y os pueden valer también doscientos francos. ¿Por qué no los habéis llevado con vuestros cubiertos?
Jean Valjean abrió los ojos y miró al venerable obispo con una expresión que no podría pintar ninguna lengua humana.
-Monseñor -dijo el cabo-. ¿Es verdad entonces lo que decía este hombre? Lo encontramos como si fuera huyendo, y lo hemos detenido. Tenía esos cubiertos...
-¿Y os ha dicho -interrumpió sonriendo el obispo- que se los había dado un hombre, un sacerdote anciano en cuya casa había pasado la noche? Ya lo veo. Y lo habéis traído acá.
-Entonces -dijo el gendarme-, ¿podemos dejarlo libre?
-Sin duda -dijo el obispo.
Los gendarmes soltaron a Jean Valjean, que retrocedió.
-¿Es verdad que me dejáis? -dijo con voz casi inarticulada, y como si hablase en sueños.
-Sí; te dejamos, ¿no lo oyes? -dijo el gendarme.
- Amigo mío -dijo el obispo-, tomad vuestros candeleros antes de iros.
Y fue a la chimenea, cogió los dos candelabros de plata, y se los dio. Las dos mujeres lo miraban sin hablar una palabra, sin hacer un gesto, sin dirigir una mirada que pudiese distraer al obispo. Jean Valjean, temblando de pies a cabeza, tomó los candelabros con aire distraído.
Ahora -dijo el obispo-, id en paz. Y a propósito, cuando volváis, amigo mío, es inútil que paséis por el jardín. Podéis entrar y salir siempre por la puerta de la calle. Está cerrada sólo con el picaporte noche y día.
Después volviéndose a los gendarmes, les dijo:
-Señores, podéis retiraros.
Los gendarmes abandonaron la casa. Parecía que Jean Valjean iba a desmayarse. El obispo se aproximó a él, y le dijo en voz baja:
-No olvidéis nunca que me habéis prometido emplear este dinero en haceros hombre honrado.
Jean Valjean, que no recordaba haber prometido nada, lo miró alelado. El obispo continuó con solemnidad:
-Jean Valjean, hermano mío, vos no pertenecéis al mal, sino al bien. Yo compro vuestra alma; yo la libro de las negras ideas y del espíritu de perdición, y la consagro a Dios.

Les Misérables (Fragmento)

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20090315

Respeto por el Templo



Basílica de Lourdes
Quinta Normal, Santiago de Chile


Con el mismo respeto que entras a la Iglesia a Misa, en silencio, atento, respetuoso, así haz de dirigirte a tu hermano, a tu prójimo, porque más importante que el templo de hierro y cemento en que nos encontramos es el templo que alberga el soplo de Dios: su criatura, redimida con la sangre de Su propio Hijo. ¿Cómo puedes pensar que respetas al Señor porque te persignas a la entrada a Misa, porque te inclinas y juntas tus manos estando dentro de la Iglesia, pero cuando has salido de ellas escupes en el Templo del Espíritu Santo que tienes en cada prójimo, gozándote en señalar sus vicios y sin hacer nada porque las virtudes sembradas en él germinen?

Extracto de Homilía de la Misa de las 11am del Domingo 15 de marzo de 2009
Basílica de Lourdes, Quinta Normal

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