Juda Ben-Hur: En el momento en que iba a morir pude oírle decir: “Padre, perdónales que no saben lo que hacen” Ester: Incluso entonces… Juda Ben-Hur: Incluso entonces. Y sentí que su voz me arrancaba la espada de la mano.
"No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy". Juan 14, 1-4
Aprendamos todos el ejemplo de Jesucristo en el Evangelio, que debe ser para nosotros los cristianos la suprema norma de conducta. Él siempre andaba rodeado de pecadores, a pesar del escándalo de los fariseos. Jamás justifica su pecado, ni les defiendía tranquilizándoles con las palabras "no tiene importancia, no se preocupen". Al contrario, les hacía sentir toda la gravedad de su pecado, pero no para rechazarlos o para hundirlos, sino para levantarlos. Él siempre ama y siempre perdona y da la mano al pecador que se le acerca. ¡Con qué respeto trata a la mujer adúltera a quien aquellos acusadores hipócritas despreciaban! Jesús le dice: "Vete en paz y no peques más!"(...).
Por eso también te ama a ti, mujer, y quiere restaurar tu vida. Quizás la mejor reparación sería que si ahogaste una vida salves otras muchas, y que si tu hijo no llegó a nacer, que otros hijos nazcan porque tú defendiste sus vidas y ayudaste a sus madres. Y si tu hijo no llegó a crecer, otros hijos crezcan porque tú viviste en actitud de caridad y de servicio para los más pequeños y los más indefensos.
Y para aquellas otras mujeres que han cometido tu mismo pecado y endurecidas y despreocupadas siguen abortando, y que no han sentido siquiera el aguijón del remordimiento; que tu oración las acompañe, para que también ellas abran sus ojos a la luz, para que también ellas se encuentren con la mirada penetrante y amorosa de Cristo, para que también ellas se salven.
Mujer, tú que no quisiste ser madre un día, tienes todavía mucho que hacer en el mundo. Tu recuerdo doloroso es acicate para que crezca tu generosidad y tu entrega a los demás. Tal vez algún día te encuentres en la vida eterna --porque nosotros no podemos poner límites a la misericordia de Dios-- con aquel hijo que no llegaste a conocer en la tierra y a quien Él por caminos extraordinarios y misteriosos ha dado también la gracia y la salvación. Monseñor Eduardo Boza Masvidal (1915 - 2003) Obispo de Los Teques, Venezuela Leer más
El camino recorrido por el Maestro pasa a ser el mismo que ha de recorrer el discípulo, aun cuando lo lleve a la cruz, ya que es participando en su muerte como se alcanza la gloria de la vida. Sólo el que se pierde es el que se realiza. El mayor obstáculo para la entrega plena y, consiguientemente, para la realización de sí mismo está en el temor a perderse y sacrificarse en este mundo. Jesús se lo advierte con claridad a cada uno de sus discípulos: el apego a sí mismo conduce al fracaso, mientras que la madurez completa reside en la actividad del amor, en la entrega hecha servicio a cada uno de los hermanos. Fray Santiago Andrade T. ofm.
Imagen de Jesús, de Mark Carvalho, aparecida en el edificio de una tienda de vídeos en New Bedord, pequeña ciudad al sur de Boston (EEUU)
Jesús no quiere ver a los suyos encerrados por el miedo o replegados en su alegría. Los envía con el mismo ímpetu, la misma propulsión con que El fue enviado por ABBA: " Como el Padre me envió, así os envío Yo a vosotros." Los discípulos entran en la misión misma del Hijo. Continúan la misma obra... porque la mesa del Reino no alcanza su riqueza y abundancia hasta que no están presentes los más pobres, los más humillados, los últimos y más pequeños. Ellos son la verdadera llaga en el corazón de Cristo. Y mientras haya uno que no esté en el festín no se cerrará esa Herida. Fuente
La anunciación a María y la Encarnación del Hijo de Dios de Bradi Barth
Consideración tomada de la Liturgia Bizantina: Hoy comienza nuestra salvación y se nos revela el misterio eterno. El Hijo de Dios se hace hijo de la Virgen, y Gabriel anuncia la gracia de la redención. Por eso nosotros aclamamos, con él, a la Madre del Señor: Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo.
Extraído de "Bajo tu amparo nos acogemos: Introducción al rezo ecuménico del Rosario para creyentes católicos y ortodoxos según el espíritu del mensaje de Fátima" de Ayuda a la Iglesia que Sufre