20090127

Adonde quiera que vaya


Alguien te quiere, Alguien te espera, Alguien te sueña
y tú sabes que soy Yo.
Alguien te piensa constantemente, Alguien te busca
y por fin te encontró.
Alguien te amó... y Alguien... soy Yo.

20090126

En el polvo...

Estoy abatido en el polvo,
reanímame según Tu palabra.
Sal 119, 25




Oración de un adicto

Querido Dios,
Me dirijo a Ti con el corazón en la mano.
Perdóname por desperdiciar mi vida/mi cuerpo/mi alma con (mi adicción).
Aunque reconozco mi vicio, no he tenido el poder de controlarlo.
Tú lo sabes. Tú nunca me culpas. Tú conoces la verdad.
Mi adicción me ayuda a sobrellevar la máscara que esconde mi dolor.
Pero puedo trascender el dolor cuando Te llamo de corazón.
Por eso, vengo ahora a postrarme ante Ti.
Te pido en este momento, Padre, que me llames, que me llames en voz alta.
Sácame de esta adicción y llévame al camino que has pensado para mi.
Porque Tú me necesitas: soy Tu Voz, soy Tus Manos.
Te glorifico porque puedo reconocerme como Templo del Espíritu Santo.
Dame las gracias que necesito para obedecer Tu Voz.
Contigo a mi lado, me sobrepondré a mis debilidades
Mi alma se llena de gozo. Mi gratitud es infinita.
Tú puedes sanarme.

Así sea

20090123

El llama a los que quiere


Imagen

Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno”.
Jn 10,27-30

20090122

Tengo sed de ti



Beata Laurita Vicuña (español, inglés)
Su vida
• Pregona a los cuatro vientos que hay que recibir la vida como don y entregarla a los demás como respuesta.
• Anuncia que los hijos necesitan una familia estable, unidas por vínculos indisolubles.
• Reconoce que un buen sistema educativo, unido al ejemplo de los educadores, puede hacer de pequeños discípulos grandes mujeres y hombres santos.
• Confirma que la santidad es cosa de todos, es accesible a todos; no es cuestión de edad, profesión, raza o condición social.
Juan Pablo II

20090119

Vocación




La respuesta de Samuel a la llamada de Dios sigue siendo ejemplar para los cristianos de nuestro siglo. Dios irrumpió en su vida llamándole a horas intempestivas, en medio de la noche, mientras dormía, cuando todo estaba en reposo. Samuel pensó al principio que era el sacerdote Elí quien le llamaba y acudió presuroso a su lado. Fue Elí quien le hizo comprender que era Dios quien le llamaba, y quién le dio las palabras adecuadas para responder a esa llamada: «Habla, Señor, que tu siervo escucha». Aunque Elí había caído en desgracia ante Dios por no haber tenido el valor de corregir a sus hijos, no careció de inspiración para orientar a Samuel en los caminos de Dios. Samuel hizo suyas las palabras de Elí y las convirtió en un programa de vida. Por eso Dios le siguió hablando. Esas palabras: «Habla, Señor, que tu siervo escucha», nos recuerdan las de María en el episodio de la Anunciación: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Samuel abre de par en par los oídos del corazón para escuchar la palabra del Señor. Se reconoce siervo, disponible a secundar cuanto el Señor le diga o insinúe. Como más tarde María, se pone plenamente a su disposición. Servir a Dios no es esclavizante, sino un honor que dignifica la vida humana. La vida de Samuel, la de María y la de tantos hombres y mujeres dan fe de ello.

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20090117

Sé mi apoyo




Oración de un enfermo

Señor Jesús, te agradezco el don de la vida.
Tú conoces las personas y las circunstancias que me han formado
ya sea física, emocional y espiritualmente.
Ellas, y las más íntimas experiencias de mi mente y de mi corazón,
me han hecho la persona que soy ahora.
Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado,
por mis fallas contra mi mismo y los demás.
Al mismo tiempo,
perdono a todos los que me han fallado de alguna manera y me han herido.
Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida.
Ella me ayudará a ser plenamente la persona que Tú quieres que yo sea.
No permitas que yo pierda o desperdicie lo que Tú quieres hacer conmigo
para hacer completa mi vida en esta tierra
y para preparar mi vida contigo en el Cielo.
Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera.
(Estoy adolorido, cansado, confundido).
Te pido que aceptes cada uno de mis respiros
como un acto de amor y de confianza en Ti.
Tú eres mi Salvador.
Yo quiero descansar sobre Tu amante corazón
en la seguridad y en la paz,
como un niño en los brazos de su Padre.
Yo sé que Tú no me abandonarás.
Amén

Fuente: Dios Bendice

Sígueme



Toma tu cruz y síguelo...

Reflexión bíblica