Author: Pamela Cruz
•jueves, enero 01, 2009
Lo escuché
y temblaron mis entrañas,
al oirlo se estremecieron mis labios,
me entró un escalofrío
por los huesos
y me temblaban las piernas al andar.
Gimo por el día de angustia
que se viene sobre el pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa brotes
y las cepas no dan fruto,
aunque el olivo se niega a su tarea
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban
las ovejas del corral
y no quedan vacas en el establo;
yo festejaré al Señor
gozando con mi Dios salvador:
el Señor es mi fuerza,
me da piernas de gacela,
me encamina por las alturas.
[Habacuc 3, 16-19]

Para mirar

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