Author: Pamela Cruz
•lunes, enero 12, 2009


Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. Y se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».
Mateo 3, 13-17

A más débil el hijo, más amado
A más rebelde el hijo, más amado
A más lejos el hijo, más amado

“La persona humana, mediante el Bautismo, es insertada en la relación única y singular de Jesús con el Padre, al punto que las palabras que llegan del cielo sobre el Hijo Unigénito son verdaderas para cada hombre y mujer que renace del agua y del Espíritu Santo: Tú eres mi hijo, el amado”.
Benedicto XVI, Angelus del domingo 11 de enero del 2008

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