Author: Pamela Cruz
•martes, enero 06, 2009
Una anécdota: un niño, tan pobre que sólo encontró un pesebre para acogerlo en su nacimiento, es visitado por tres Reyes Magos, quienes -- a pesar de no ser de 'su pueblo', sino 'paganos' -- le obsequian lo mejor que tienen: oro, incienso mirra.
La Epifanía del Señor: el Hijo de Dios, hecho hombre, decide vivir en la pobreza, de la que todos más o menos huimos día a día, de buena o mala manera, para manifestar la Gloria de Dios entre los hombres. No reconocido por 'su pueblo', sí lo es por otros pobres como él, los pastores, y , colmo de colmo, por 'paganos', hombres Sabios venidos de Oriente, que lo adoran y le presentan tres obsequios: oro (paral el Rey), incienso (para Dios) y mirra (para el Hombre).

¿Cuál es tu anécdota?: ¿una enfermedad, la cesantía, la muerte de un ser querido, el abandono, una decepción, un fracaso...?
Reconoce la epifanía: no hay coincidencias, mala suerte. Dios quiere decirte algo. Te pide, no te impone, que lo escuches.
Dios piensa las cosas bien, Dios sólo piensa cosas buenas, todo lo piensa bien...
¿Qué podrías darle?
Enséñame a cumplir tu voluntad,
tú, que eres mi Dios;
tu espíritu, que es bueno, me guíe
por una tierra llana

Sal 143, 10

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