Author: Pamela Cruz
•viernes, enero 30, 2009


Si depositamos nuestra confianza en el Señor, podremos encarar los problemas con serenidad.

La virtud de la serenidad es una rara virtud que nos enseña ver las cosas desde el ángulo de la fe y darles su verdadero valor.
Nos falta la serenidad cuando deformamos la realidad y hacemos de un grano de arena una montaña. Cuántas veces los problemas que hoy nos parecen insalvables al cabo de un tiempo nos parecen insignificantes.
La confianza en el Señor nos va a dar la serenidad de la mente, para no ser esclavos de nuestros nervios, o víctimas de nuestra imaginación.
La confianza en el Señor nos va a dar la serenidad del corazón, para no vernos consumidos por la ansiedad ni por la angustia.
La confianza en el Señor nos va a dar también la serenidad en nuestra acción, para evitar el derroche inútil de nuestras fuerzas.
Pero nadie puede ser sereno si no deposita su esperanza en Jesús y no lucha por adquirir esta virtud cristiana, que nace de la fe y se fundamenta en la fortaleza y la templanza.

Texto: UnosMomentos
Imagen
This entry was posted on viernes, enero 30, 2009 and is filed under , . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

1 comentarios:

On 3 de febrero de 2009, 3:33 , victoria luque dijo...

Pame, encantada de conocerte, desde España.Me gusta mucho tu blog, desprende serenidad y confianza.
Ahora no tengo tiempo, pero pasaré más despacio a leer todo lo que has escrito.
Internet es una ventana abierta para todo aquel que quiera asomarse, a ver pasar a Cristo. Para después, seguirle. Abramos las ventanas,y ventilemos la casa.
Un abrazo.

 

Para mirar

Loading...